
Kevin Garnett llevaba camino, hasta este año, de unirse al club de grandes jugadores que nunca habían logrado el anillo de campeón de la NBA (una lista en la que hay nombres ilustres como Elgin Baylor, Nate Thurmond, Pete Maravich, George Gervin, Charles Barkley, John Stockton, Karl Malone, Pat Ewing etc...) pero su fichaje por los Celtics cambió ese destino al unirse a un equipo que se estaba construyendo con el claro objetivo de conseguir el título, esfuerzo para el cual sería imprescindible la participación de KG.
Garnett ha sido clave en el equipo por su tremenda calidad y su liderazgo en el juego interior así como también su defensa. Ha sido un líder mediático y un hombre que con su mentalidad arrolladora ha contagiado a todo el equipo en el objetivo de ir partido tras partido, victoria tras victoria, hasta alzar el trofeo de campeón. No habría sido posible el campeonato sin su calidad y espíritu. Formando uno de los Big Three más poderosos de la historia de la NBA junto a Paul Pierce y Ray Allen, Garnett ha sido un pilar, una viga cuyo trabajo ha permitido a los Celtics llegar a cotas altísimas. Asimismo, ha sido capaz de insuflar aliento y coraje a los demás jugadores que han mejorado mucho a su lado, especialmente los pivots Kendrick Perkins y Leon Powe.
Al igual que Pierce y Allen, las estadísticas numéricas de Garnett han bajado respecto a temporadas anteriores ya que los tres eran los jugadores franquicia en sus equipos y ahora se han unido habiendo podido repartirse mejor las funciones y diversificando la atención de las defensas rivales. En 71 partidos de regular season, KG ha promediado 18,4 puntos, 9,2 rebotes, 3,4 asistencias, y 1,4 tapones. En playoff, se ha ido a los 20,4 puntos, y 10,5 rebotes. Ha estado sensacional, también en el apartado defensivo siendo la pieza clave de la nueva defensa de los Celtics que le han permitido ser el equipo que menos puntos permitió al rival a lo largo de la temporada. La NBA le ha reconocido ese esfuerzo al nombrarle mejor jugador defensivo de la temporada, premio que el excelso palmarés individual de Garnett aún no tenía.
Durante la regular season fue elegido, además, mejor jugador de la semana en la Conferencia Este hasta en tres ocasiones. Su lesión en el mes de febrero que le apartó del equipo durante un gran número de encuentros le privó de jugar el All Star Game, para el cual había sido convocado.
Garnett, que ha conseguido casi todos los títulos individuales posibles, ya puede lucir con rotundidad su título de campeón de la NBA. Un objetivo que le llevó del equipo en que había jugado durante más de 10 años, los Minnesota Timberwolves, a unos Celtics que estaban contruyendo un proyecto que le ilusionó de inmediato. Felicidades a KG por su entrega, esfuerzo, y calidad. Es un auténtico crack y en el futuro se le tendrá presente como uno de los mejores pivots de la historia de la NBA.



























