Los Celtics tienen una muy buena organización administrativa, económica y de marketing. El consejero delegado Wyc Grousbeck está dirigiendo muy bien los destinos del conjunto de Massachussets desde el punto de vista institucional. Se ha renovado el convenio con la ciudad de Boston para los próximos 20 años y se quiere organizar un All Star próximamente. Se ha dotado al Banknorth Garden de una serie de mejoras técnicas que benefician al espectador e incluso se ha formado, por primera vez en la historia del club, un equipo de cheerleaders. Además la franquicia es propietaria de unas instalaciones deportivas magníficas en Waltham, que son el núcleo de actividad de la plantilla ya que allí es donde entrena el equipo. Sin lugar a dudas, los Celtics estan muy firmemente asentados dentro del tejido social de Massachussets. En materia deportiva, Grousbeck ha declarado seguir confiando plenamente en la labor de Danny Ainge y de Doc Rivers para la próxima temporada. Veremos si su confianza se traduce en unos mejores resultados la temporada que viene porque resulta difícil pensar que los dos conserven sus puestos si el año que viene, a estas alturas del año, estamos igual que ahora.Doc Rivers es el responsable técnico del equipo en cuanto a la gestión de la plantilla y al juego que despliega el conjunto pero la máxima autoridad en materia deportiva de la franquicia es el vicepresidente de operaciones Danny Ainge que supervisa a un grupo de más de 20 personas que forman el departamento técnico de los Celtics.
Danny Ainge ocupa este puesto desde 2003 y la configuración de la plantilla que después se entrega al entrenador es obra suya y de su equipo de ayudantes. Por eso se le pueden atribuir numerosos fallos de gestión que no son aplicables, en ningún caso, a Doc Rivers.
Ainge fue jugador de los Celtics entre 1981 y 1989 y conoce perfectamente la casa. Su nivel de implicación es muy alto al igual que su conocimiento de la liga. Consiguió ganar dos anillos de campeón de la NBA en 1984 y 1986 con los Celtics y está claro que es un hombre acostumbrado a los triunfos. Su perfil era y es el idóneo para ocupar el puesto pero algunas de las decisiones que ha ejecutado en los últimos años han perjudicado al rendimiento del equipo.
Dos años sin entrar en los playoff es un lastre muy importante para cualquier director deportivo y revela que las plantillas que ha configurado no han sido lo suficientemente competitivas para el nivel de la NBA.
Para mi, una de las decisiones más controvertidas de su gestión fue prescindir de Antoine Walker en 2003 y en 2005, ya que el jugador fue repescado en una segunda ocasión pero solo permaneció media temporada, hasta el fin de su contrato. La conexión entre él y Paul Pierce fue básica para conseguir la clasificación para los playoff de 2005. Ainge defendió su decisión argumentando que la renovación de Walker sería muy costosa para los Celtics y que su marcha permitiría dar más minutos a Al Jefferson. En primer lugar valía la pena la inversión que significaba la renovación de "Toine" y Jefferson podría haber aprendido mucho más con él. Además Walker podía jugar en las posiciones de 3 y de 4, mientras que Jefferson se adapta a las de 4 y 5, por lo que no había trabas respecto a los minutos de juego de "Big Al". El resultado fue que le ficharon los Miami Heat y fue campeón de la NBA en 2006.
Si, al menos, eso hubiera conseguido que al bajar la nómina salarial se hubiera podido fichar a algun agente libre importante o conseguir algun trueque interesante, pero nada de esto. En las siguientes temporadas no han llegado hombres de la valía y experiencia de Walker y eso es una lacra enorme en la gestión de Ainge.
Es cierto, sin embargo, que en el draft ha elegido a buenos jugadores como Jefferson, Delonte West, Tony Allen, Gerald Green, y este año Rajon Rondo pero eso hay que combinarlo con fichajes de otros equipos de la liga que den consistencia a la plantilla.
No se entiende, por ejemplo, el trueque del draft del año anterior en el que Ainge hace una operación a tres bandas cediendo un numero 7 (Randy Foye) a Minnesota y adquiriendo a Sebastian Telfair y Theo Ratliff por Dan Dickau y Raef LaFrentz. Telfair ha sido un gran fiasco y ya no tiene ningun futuro en la franquicia mientras que Ratliff ya venía lesionado y nunca debiera de haber recibido el visto bueno para incorporarse a la plantilla. Este jugador estaba para retirarse, no para seguir jugando, además de tener un contrato muy elevado que los Celtics han tenido que asumir sin obtener ningún rendimiento del jugador. Para conseguir a estos jugadores no hacía falta hacer intercambios ya que, al menos, LaFrentz estaba consolidado y era uno de los mejores pivots tiradores de la liga.
Veremos que ocurre en el draft de este año en el que los Celtics tendran una de las primeras elecciones en una promoción muy buena de jugadores.
Danny Ainge ocupa este puesto desde 2003 y la configuración de la plantilla que después se entrega al entrenador es obra suya y de su equipo de ayudantes. Por eso se le pueden atribuir numerosos fallos de gestión que no son aplicables, en ningún caso, a Doc Rivers.
Ainge fue jugador de los Celtics entre 1981 y 1989 y conoce perfectamente la casa. Su nivel de implicación es muy alto al igual que su conocimiento de la liga. Consiguió ganar dos anillos de campeón de la NBA en 1984 y 1986 con los Celtics y está claro que es un hombre acostumbrado a los triunfos. Su perfil era y es el idóneo para ocupar el puesto pero algunas de las decisiones que ha ejecutado en los últimos años han perjudicado al rendimiento del equipo.
Dos años sin entrar en los playoff es un lastre muy importante para cualquier director deportivo y revela que las plantillas que ha configurado no han sido lo suficientemente competitivas para el nivel de la NBA.
Para mi, una de las decisiones más controvertidas de su gestión fue prescindir de Antoine Walker en 2003 y en 2005, ya que el jugador fue repescado en una segunda ocasión pero solo permaneció media temporada, hasta el fin de su contrato. La conexión entre él y Paul Pierce fue básica para conseguir la clasificación para los playoff de 2005. Ainge defendió su decisión argumentando que la renovación de Walker sería muy costosa para los Celtics y que su marcha permitiría dar más minutos a Al Jefferson. En primer lugar valía la pena la inversión que significaba la renovación de "Toine" y Jefferson podría haber aprendido mucho más con él. Además Walker podía jugar en las posiciones de 3 y de 4, mientras que Jefferson se adapta a las de 4 y 5, por lo que no había trabas respecto a los minutos de juego de "Big Al". El resultado fue que le ficharon los Miami Heat y fue campeón de la NBA en 2006.
Si, al menos, eso hubiera conseguido que al bajar la nómina salarial se hubiera podido fichar a algun agente libre importante o conseguir algun trueque interesante, pero nada de esto. En las siguientes temporadas no han llegado hombres de la valía y experiencia de Walker y eso es una lacra enorme en la gestión de Ainge.
Es cierto, sin embargo, que en el draft ha elegido a buenos jugadores como Jefferson, Delonte West, Tony Allen, Gerald Green, y este año Rajon Rondo pero eso hay que combinarlo con fichajes de otros equipos de la liga que den consistencia a la plantilla.
No se entiende, por ejemplo, el trueque del draft del año anterior en el que Ainge hace una operación a tres bandas cediendo un numero 7 (Randy Foye) a Minnesota y adquiriendo a Sebastian Telfair y Theo Ratliff por Dan Dickau y Raef LaFrentz. Telfair ha sido un gran fiasco y ya no tiene ningun futuro en la franquicia mientras que Ratliff ya venía lesionado y nunca debiera de haber recibido el visto bueno para incorporarse a la plantilla. Este jugador estaba para retirarse, no para seguir jugando, además de tener un contrato muy elevado que los Celtics han tenido que asumir sin obtener ningún rendimiento del jugador. Para conseguir a estos jugadores no hacía falta hacer intercambios ya que, al menos, LaFrentz estaba consolidado y era uno de los mejores pivots tiradores de la liga.
Veremos que ocurre en el draft de este año en el que los Celtics tendran una de las primeras elecciones en una promoción muy buena de jugadores.
Por otra parte, el principal ayudante de Ainge en la gestión deportiva, el general manager Chris Wallace, es posible que cambie de aires la próxima temporada con lo que el cuadro técnico quizá deberá remodelarse. Una cosa está clara, en esta offseason, Boston se juega mucho. Los fichajes que puedan hacerse, los jugadores que puedan draftearse, las bajas en la plantilla, van a determinar las posibilidades de los verdes en la temporada 2007-2008. Un posible tercer año de fracaso sería inadmisible y eso lo sabe bien Danny Ainge.








